Otro día mágico en el estudio y ésto ya prueba que la química entre Héctor y yo no flor de un día sino un maravilloso reencuentro de dos alquimistas musicales. Los discos deberían grabarse así, como lo estamos haciendo. Tema por tema, con una base clara y a partir de ahí probar cosas y construir con el buen gusto que dan los años vividos y los discos rumiados con deleite en el pasado.
Ayer regrabamos completamente «¿Qué andarás haciendo?» porque pasamos de usar claqueta (pero qué invento del demonio es ese? una claqueta? no me jodas!). Lo que usé para seguir el ritmo fue lo que escuché la mañana anterior desde mi cama: el sonido de la lluvia. Nunca he tocado más relajado ni con más temple que siguiendo el tempo de una grabación que tengo por ahí de la lluvia. Ni una gamba, fluyó de maravilla a la primera toma. Tocar es algo tan psicológico! En el disco usaremos claquetas sí pero también no las usaremos, se cargan los acelerones naturales que tiene la música.
En esta canción además usé la telecaster que veis en la foto (de los años 60) con un fender de válvulas y un rotary. Resultado: arreglos tipo Tim Buckley para morirse de gusto!
Posteriormente nos pusimos con «¿donde están las flores que nos prometieron?» (muchas preguntas me hago en este disco me parece a mí) canción muy dylaniana/working class hero. En este caso cedí a Hector la guitarra rítmica ya que él tiene este estilo muy interiorizado. Yo me he dedicado a meter fingerpicking (este disco tendra bastante fingerpicking by the way) y ala! a grabar voces y coros.

Hoy domingo el dia se presenta apasionante: meter dobro en el tema dylaniano haciendo finger picking y atacar otro tema nuevo titulado: «no es fácil ser hombre» con órgano hammond.

Posdata: el vino Marqués de Riscal (o marqués de Nistal como dice mi amigo Rober Wydn) combina de puta madre con el chocolate!