Ir al supermercado al que solías ir sin la persona a la que querías es duro. Sobre todo, la sección de congelados. Yo también he llorado en la sección de congelados, así podría llamarse alguna página de Facebook de esas con miles de seguidores. Esos bloques de hielo y vida muerta resultan una metáfora que es difícil de soportar. Esos alimentos que nunca tendrán demasiado sabor simbolizan quizás, un miedo moderno, un terror universal del S.XXI. El miedo a estar congelados en vida, a no tener ya nunca más sabor; el temor a haberse convertido uno mismo en comida basura expuesta en este gran supermercado que, cada día más, es nuestro mundo.

No es fácil ser hombre. Ni mujer. Ni mucho menos. Resulta muy duro tratar de conservarse fresco y seguir creciendo. De nada valen todos esos bonitos envases que nos vende la modernidad constantemente. De nada sirvieron todos esos lugares que anunciaban, con letreros luminosos, que en ellos estaríamos a salvo. Y pagamos un precio muy alto. Pagamos demasiado con nuestro futuro por cosas que ahora descubrimos nunca necesitamos.

No existe mayor pecado que tratar de ser lo que no se es. Hay que tirar lastre, quitarse el disfraz y hacer lo que sabes hacer. Porque ahí está la única salvación. Porque ése es el único método para tratar de vivir una vida plena. Todo ésto lo pienso escuchando este disco. Y todo ésto mi amigo y admirado Nistal lo sabe bien.

Han pasado unos cuantos años desde su primer disco y quiero creer que todos, incluso tú que estás leyendo ésto, hemos aprendido algo desde aquellos tiempos de burbujas y sueños que no eran nuestros. Estoy seguro de que en el caso de Nistal así ha sido. Sigue haciendo temas transparentes que alimentan. Sigue aceptando ser quien es, contándonos que todos somos humanos. Sigue disco tras disco un ascenso imparable hacia las cumbres de la precisión pop. Continúa -hoy más que nunca- cogiendo el recuerdo, la nostalgia, las miserias propias y lo mezca con grandes dosis de humor y sensibilidad para hacer con todo ello algo hermoso. Algo muy hermoso que nos demuestra que no es fácil ser hombre, claro que no, pero que hay que ser muy hombre para aceptarlo, para hacer lo único que uno sabe hacer, para no engañarse, para no rendirse; para no convertirse en otro producto congelado; para poder continuar disfrutando.

Manuel Astur

El nuevo disco de Nistal “No es fácil ser hombre” (Astro/ Pop Up Música), está disponible desde el lunes 7 de octubre en todas las tiendas digitales (Spotify, iTunes, Bandcamp, Deezer, Playstore…). Producido por Héctor Tuya en el estudio Bailén 37, masterizado por Joaquín Pizarro en Red Led Studios. Colaboran: Israel Nebeker (vocalista de los norteamericanos Blind Pilot), Rubén Pozo (Pereza) y los portugueses Plastica.